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Sexto Día - Novena a Jesús Buen Pastor

Oración Inicial:

Mi Señor, mi Buen Pastor, acudimos a ti como ovejas de tu rebaño. Conoces nuestras dolencias y sufrimientos que por el camino de la vida hemos encontrado. Muchas veces por nuestro pecado, otras veces por las situaciones que debemos enfrentar. Por eso, con fe te pedimos: sana nuestras heridas y fortalece nuestras debilidades. Tú, Buen Pastor, nos has cargado sobre tus hombros en tantas situaciones y nosotros nos hemos confiado a tu cuidado amoroso, apacienta a tu pueblo Señor, apacienta con ternura a tu pueblo Señor. Así, con esperanza te ofrecemos esta novena y la petición de cada día porque sabemos que contigo nada nos faltará. Que seas Tú quien nos guíe y tu Madre quien nos proteja. Amén.

Lectura bíblica

Marcos 2, 13 – 17

"Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?» Al oír esto Jesús, les dice: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»"

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor, Jesús.

 

Meditación: Escucha el llamado del Buen Pastor.

El amor del Señor es inagotable y su misericordia es infinita; de esto muchos laicos bautizados han reconocido, y es por ello que también han escuchado la voz del pastor que los ha llamado a trabajar en la evangelización. Así como Leví, el Señor le ha expresado esta invitación y lo han seguido dejándolo todo. Anímate tú también a dejar tu mesa como recaudador de impuestos, no te aferres más a aquellas seguridades de un día o a los temores que te anclan a tu zona de confort. Jesucristo basta.

El trabajo en medio de tu parroquia o espacio eclesial es necesario para hacer realidad la construcción de comunidades vivas. De ahí que puedas comprometer tu servicio como misionero con la causa que tu párroco o guía espiritual dirija, y así, con creatividad y alegría prestes tu servicio como líder en un grupo o miembro de un equipo para el bien de tantas personas que necesitan saber que Cristo ha venido justamente por nosotros los pecadores.

Compromiso: busca ser parte de un grupo parroquial, has alguna propuesta evangelizadora o apoya económicamente una actividad de la pastoral social de tu comunidad.

 

Gozos:

Estribillo:

Eres mi pastor, oh Señor;

nada me faltará si me llevas Tú.

En tus verdes campiñas me hiciste reposar;

y en tus límpidas aguas mi sed quiero calmar.

 

Senderos de justicia trazaste para mí;

ellos son el camino para llegar a ti.

 

Preparas un banquete frente a los que me odian;

la mesa está ya lista la copa se desborda.

 

Bondad, misericordia me siguen por doquier;

habite yo en tu casa por los siglos. Amén.

 

Oración final

Mi Jesús, mi Buen Pastor, vela con solicitud las ovejas que rescataste con tu Sangre preciosa, defiéndelas de los peligros que la rodean y amenazan. Pero, sobre todo, quédate con las que sufren y con las agonizantes. Señor, contigo nada nos faltará, acoge también la petición que con humildad presento con gran necesidad (en un momento de silencio presenta tu oración a Jesús Buen Pastor). Infinitas gracias te doy Pastor de mi alma, paciente y obediente espero la guía de tu cayado para llegar a los pastos seguros de tu corazón.

Amén.