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Cuarto Día - Novena a Jesús Buen Pastor

Oración Inicial:

Mi Señor, mi Buen Pastor, acudimos a ti como ovejas de tu rebaño. Conoces nuestras dolencias y sufrimientos que por el camino de la vida hemos encontrado. Muchas veces por nuestro pecado, otras veces por las situaciones que debemos enfrentar. Por eso, con fe te pedimos: sana nuestras heridas y fortalece nuestras debilidades. Tú, Buen Pastor, nos has cargado sobre tus hombros en tantas situaciones y nosotros nos hemos confiado a tu cuidado amoroso, apacienta a tu pueblo Señor, apacienta con ternura a tu pueblo Señor. Así, con esperanza te ofrecemos esta novena y la petición de cada día porque sabemos que contigo nada nos faltará. Que seas Tú quien nos guíe y tu Madre quien nos proteja. Amén.

Lectura bíblica

Ez 34, 1 – 16

"Porque así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy yo; yo mismo cuidaré de mi rebaño y velaré por él. Como un pastor vela por su rebaño cuando se encuentra en medio de sus ovejas dispersas, así velaré yo por mis ovejas. Las recobraré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas. Las sacaré de en medio de los pueblos, las reuniré de los países, y las llevaré de nuevo a su suelo. Las pastorearé por los montes de Israel, por los barrancos y por todos los poblados de esta tierra. Las apacentaré en buenos pastos, y su majada estará en los montes de la excelsa Israel. Allí reposarán en buena majada; y pacerán pingües pastos por los montes de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo las llevaré a reposar, oráculo del Señor Yahveh. Buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma; pero a la que está gorda y robusta la exterminaré: las pastorearé con justicia."

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

Meditación: Ministros de la Iglesia a imagen de Jesús Buen Pastor.

«¿Quién ha recibido vuestra alma recién nacidos? El sacerdote. ¿Quién la alimenta para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo». Con estas palabras de san Juan María Vianney, estamos invitados a reconocer la grandeza del sacerdocio y la manera como Cristo ha querido apacentar a su rebaño.

Al realizar esta novena, ora por cada sacerdote que en tu vida ha dejado huella, no solo ha sido padre sino también hermano e hijo. Muchos sacerdotes trabajan incansablemente por su la grey, por lo cual es necesario siempre hablar de modo positivo de su misión, de su entrega, de su mística y espiritualidad. Cristo los ha revestido de Él mismo para perpetuar su sacerdocio y su amor; ellos cuentan con tu apoyo.

Compromiso: ora por un sacerdote en especial y coloca en tus redes sociales una oración por los sacerdotes.

 

Gozos:

Estribillo:

Eres mi pastor, oh Señor;

nada me faltará si me llevas Tú.

En tus verdes campiñas me hiciste reposar;

y en tus límpidas aguas mi sed quiero calmar.

 

Senderos de justicia trazaste para mí;

ellos son el camino para llegar a ti.

 

Preparas un banquete frente a los que me odian;

la mesa está ya lista la copa se desborda.

 

Bondad, misericordia me siguen por doquier;

habite yo en tu casa por los siglos. Amén.

 

Oración final

Mi Jesús, mi Buen Pastor, vela con solicitud las ovejas que rescataste con tu Sangre preciosa, defiéndelas de los peligros que la rodean y amenazan. Pero, sobre todo, quédate con las que sufren y con las agonizantes. Señor, contigo nada nos faltará, acoge también la petición que con humildad presento con gran necesidad (en un momento de silencio presenta tu oración a Jesús Buen Pastor). Infinitas gracias te doy Pastor de mi alma, paciente y obediente espero la guía de tu cayado para llegar a los pastos seguros de tu corazón.

Amén.